EL NACIMIENTO VIRGINAL DE JESÚS
Adaptado de "The Christian Agnostic" por Leslie D. Weatherhead (Hodder & Stoughton, 1965): págs. 59-63, "Virgin Birth".

La doctrina del "nacimiento virginal" de Jesús no formaba parte del mensaje misionero de la Iglesia primitiva. Por lo que sabemos, Jesús no lo mencionó a Sus apóstoles. Ciertamente, Marcos, Pedro, Pablo y Juan no dan a entender ningún conocimiento de tal milagro. Y si realmente hubiese sido una "Divina Concepción", ¿seguramente María la habría revelado a su Hijo? Si lo hubiera hecho, entonces Él y sus apóstoles sin duda la habrían considerado altamente significativa, y la habrían incluido en sus enseñanzas.

Sin embargo, en el Evangelio de San Mateo leemos que José parecía escandalizado por el embarazo de María, y estaba dispuesto a dejarla secretamente, no queriendo darle un castigo ejemplar [capítulo 1, versos 18-19]. La referencia a su ser "un hombre justo" descarta la intimidad prematrimonial. Además, si el niño fuera suyo, la ley judía habría exigido su cuidado por María y su hijo por nacer. No se le habría permitido "dejarla". De hecho, no habría entrado en su cabeza para hacerlo.

¿De dónde vino entonces el embarazo de María? ¿Podemos suponer que algún villano del pueblo era responsable de su condición? Sostengo que la belleza de la incomparable historia lo descarta. Lean de nuevo el primer capítulo del Evangelio de San Lucas, e imaginen una doncella de dieciséis años después de alguna experiencia mística que no haya podido describir, diciendo en voz baja y dulce: "He aquí a la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra!" [Lucas 1, verso 38].

Una explicación del embarazo de María ha sido presentada por el Sr. C. A. Wainwright de Oxford. En primer lugar, se refiere a la ceremonia del "matrimonio sagrado", que fue una costumbre antigua y extendida en el Cercano Oriente y Oriente Medio (incluyendo Egipto e India). El Sumo Sacerdote desempeñaba el papel de un mensajero divino. Él estuvo "casado" con una virgen con la que convivía. El descendiente de tal unión fue considerado como un hijo de dios, o un personaje divino.

En aquel momento Zacarías era el sacerdote en el templo, "oficiando delante de Dios en el turno de su grupo" (Lucas 1, verso 8). Se nos dice que, aunque viejo, Zacarías no era impotente, porque fecundó a su esposa Elísabet aunque ella había sobrepasado la edad normal de la maternidad. Juan el Bautista fue su hijo.

También nos dijeron que después de la visita del ángel que le dijo que iba a dar a luz a Jesús, María respondió: "¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?" El angel tranquilizó a María: "El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso Él que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios" [Lucas 1, versos 34-35].

Entonces se nos dice que María entró en la casa de Zacarías [Lucas 1, versos 39-40], se quedó allí tres meses, y luego regresó a su casa [Lucas 1, verso 56].

En un "matrimonio sagrado" del tipo descrito por el señor Wainwright, se requería una estadía de tres meses en la casa del sacerdote o en los recintos sagrados para asegurarse de que se estableciera el embarazo*. Esto explicaría por qué María permaneció en el hogar de Zacarías durante ese período de tiempo antes de regresar a su propia casa. Pues si no, ¡qué extraña reacción al mensaje de Gabriel fue su precipitado viaje y la elección de su destino! - "María se levantó, y se fue con prontitud a la región montañosa ... y entró en casa de Zacarías" [Lucas 1, versos 39-40].
[* La ley judía insistía en un período de tres meses para certificar la filiación de un niño a punto de nacer. Una mujer divorciada no podría volver a casarse durante ese tiempo para asegurar el origen de cualquier niño nacido a ella].

Es imposible asociar el nacimiento de Jesús con una aventurilla sórdida entre María y un hombre desconocido. El Magnificat respira el espíritu de completa dedicación a Dios por parte de una adoradora inmaculada orgullosa de llamarse "esclava del Señor". Tal proceso, lejos de ser considerado comportamiento inmoral, sería juzgado como el grado más alto de dedicación espiritual.

En el pensamiento antiguo habría sido un honor inmenso para una mujer tener así un hijo. Vale la pena señalar que la expresión usada por el ángel en la Anunciación, "has hallado gracia delante de Dios" [Lucas 1, verso 30], es similar a las palabras que Heródoto usa de la novia divina en Babilonia, donde ella se llama "una mujer escogida por el dios de la nación entera".

Debemos reconocer que entre los escribas y fariseos contemporáneos del Templo de Jerusalén, y entre las autoridades eclesiásticas, la idea del "matrimonio sagrado" había desaparecido y estaba desaprobada. Pero en la "región montañosa", a la que se nos dice especialmente que María fue a buscar a Zacarías y a Elisabet, las formas anteriores de religión continuaban.

Numerosas personas, en sus corazones secretos, tienen dudas sobre el nacimiento virginal, pero no pueden proponer otra explicación de la concepción de Jesús para ponerla en su lugar. La sugerencia del señor Wainwright es, por supuesto, una especulación, pero para aquellos que rechazan el nacimiento virginal y se les pregunta qué alternativa es posible, parece ser una solución verosímil que concorda con las circunstancias y hechos que conocemos.
 

David L. McNaughton

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